1.CONFESEMOS NUESTRA FE.

 

CREDO

Creo en un solo Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra,

de todo lo visible y lo invisible.                       .  

Creo en un solo Señor, Jesucristo,

Hijo único de Dios, nacido del Padre

antes de todos los siglos:

Dios de Dios, Luz de Luz,

Dios verdadero de Dios verdadero,

engendrado, no creado,

de la misma naturaleza del Padre,

por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,

y por nuestra salvación bajó del cielo,

(*) y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato;

padeció y fue sepultado,

y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;

y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo,

que con el Padre y el Hijo reciben una misma adoración y gloria,

y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un sólo bautismo

para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos

y la vida del mundo futuro.

 

Amén.

 

(* Se inclina la cabeza)

Señor Dios nuestro, tú eres digno de recibir la gloria, el honor  y el poder, porque tú has creado todas las cosas, por tu voluntad existen y han sido creadas (Ap. 4, 11)

 ORACIONES

2. SELLÉMONOS CON LA SANGRE DE CRISTO REDENTOR NUESTRO.

ORACIÓN DE SELLAMIENTO

 

Oh Padre Celestial, de Ti procede toda bendición en el cielo y en la tierra.

En el nombre de Jesús, tu hijo bendito y Señor Nuestro, por el poder de las Santas Llagas y de la Santa Cruz, atamos, encadenamos y amordazamos todo espíritu del mal, y sellamos con la Sangre de Jesús nuestro cuerpo, alma, espíritu, mente, corazón y vida, nuestro pasado, presente y futuro, todo lo que somos, todo lo que tenemos y todo lo que hacemos.

En el nombre poderoso de Jesús, en el de San José y en el dulce nombre de María, sellamos todo nuestro ser y este lugar.

En el nombre de Jesús invocamos a San Miguel Arcángel, a San Rafael y San Gabriel y con todos los Santos Arcángeles, por intercesión de la Virgen María, prohibimos a todo espíritu del mal y a todo espíritu inmundo, hacernos daño en nuestros bienes espirituales y materiales, en nuestra familia, en nuestro trabajo y en nuestros grupos de oración. Amén.

Oh, San Miguel Arcángel, con tu luz ilumínanos, con tus alas protégenos y con tu espada defiéndenos.

Amén.

 

3. PIDAMOS EL SANTO ESPIRITU SEGÚN LA PROMESA DE JESÚS

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO (1)

 

Oh Espíritu Santo Amor del Padre y del Hijo, inspírame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, cómo debo decirlo, lo que debo callar, cómo debo actuar, lo que debo hacer, para gloria de Dios, bien de las almas y mi propia santificación.

Espíritu Santo, dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facultad para aprender, sutileza para interpretar, gracia y eficacia para hablar. Dame acierto al empezar, dirección al progresar y perfección al acabar. Amén.

 

 

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO (2)

 

Ven Creador Espíritu de los tuyos la mente a visitar, a encender en tu amor los corazones,  que de la nada te gustó crear.

Tú que eres Gran Consolador y Don Altísimo de Dios, Fuente viva, y Amor, y Fuego ardiente y Espiritual Unción.

Tú, tan generoso en dádivas, Tú Poder de la diestra paternal; Tú,  Promesa magnífica del Padre, que el torpe labio viene a soltar.

Con tu luz ilumina los sentidos, los afectos inflama con tu Amor; con tu fuerza invencible fortifica la corpórea flaqueza y corrupción.

Lejos expulsa al pérfido enemigo, danos pronto tu Paz, siendo Tú nuestro guía, toda culpa logremos evitar.

Denos tu influjo conocer al Padre; denos también, al Hijo conocer, y en Ti, del Uno y Otro, Santo Espíritu, para siempre creer.

A Dios Padre, alabanza, honor y gloria, con el Hijo, que un día resucitó, y a Ti, Abogado y Consuelo del cristiano, por los siglos se rinda admiración. Amén.

 

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO (3)

 

Secuencia del Espíritu Santo:

 

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

 

INVOCACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO (4)

 

Ven Espíritu Santo, Ven por medio de la Poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María, tu Amadísima Esposa. (3 veces)

Oh Espíritu Santo: Amor del Padre y del Hijo: Inspíranos siempre lo que debemos hacer y lo que debemos evitar. Lo que debemos decir y lo que debemos pensar, para procurar tu gloria y el bien de las almas. Amén.

Ven, Espíritu Santo y envía desde el cielo un rayo de tu luz. (3 veces)

 

4. CONSAGRÉMONOS A NUESTRA CAPITANA, LA VIRGEN MARÍA

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN (1)

 

 

¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía!

Yo me ofrezco enteramente a Vos,

y en prueba de mi filial afecto,

os consagro en este día:

mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón, en una  palabra todo mi ser.

Ya que soy todo vuestro,

¡Oh Madre de bondad!,

guardadme y defendedme

como hijo y posesión vuestra. Amén.

 

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN (2)

 

Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea,

pues todo un Dios se recrea

en tan graciosa belleza.

A ti, celestial princesa,

Virgen Sagrada María,

Yo te ofrezco en este día,

alma, vida y corazón,

mírame con compasión,

no me dejes, Madre mía.

Amén.

 

MAGNIFICAT  (3)

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de Su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí.

Su nombre es Santo y Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de Su misericordia, según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. Amén.

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN (4)

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido desamparado.

Yo, animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! y gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.

¡Oh Madre de Dios!, no desechéis mis humildes súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente.

Amén.

 

5. REVISTÁMONOS CON LA PROTECCIÓN QUE DIOS NOS OFRECE

ARMADURA DE DIOS (Efesios 6, 10)

 

Me conforto en el Señor y en la fuerza de su Poder, me visto de la armadura de Dios para poder resistir a las insidias del diablo.

No es nuestra lucha contra la sangre y la carne, sino contra los principados contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos de los aires.

Tomo la Armadura de Dios para poder resistir el día malo, y vencido todo me mantenga firme.

Debo estar alerta, ciño mi lomo con la verdad, me revisto con la coraza de la justicia, calzo mis pies prontos para anunciar el evangelio de la paz, embrazo el escudo de la fe en todo momento, para poder apagar los encendidos dardos del maligno.

Me pongo el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios, con toda suerte de oraciones y plegarias, orando en todo tiempo en espíritu, y velando con toda perseverancia y súplica por todos los santos y por mí, para que al abrir mi boca se me conceda la palabra para dar a conocer con franqueza

el misterio del Evangelio del que soy embajador encadenado, para anunciarlo con toda libertad y hablar de él, como conviene. Amén.

 

6. OREMOS COMO CRISTO MISMO NOS ENSEÑÓ

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tú reino, hágase tú voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

7. GLORIFIQUEMOS A NUESTRO DIOS

GLORIA (1)

 

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo.

Como era en el principio, es ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

GLORIA (2)

 

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,

te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,

Dios Padre todopoderoso.

Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;

Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;

Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica;

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros.

Porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor,

sólo tú Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

SANTO   (3)

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están, el cielo y la tierra, de Tu gloria.

¡Hossanna! en el cielo,

Bendito el que viene en nombre del Señor,

 

8. JUDIT 1

Dios del universo, dueño de todo y dueño mío,

Sin ti todo perece, sin ti el alma muere,

Sin ti el sol se apaga, el hombre se extravía,

Dios, si me abandonas, me pierdo en la deriva.

Te suplico, ven Dios y toma mi alma,

Que no habite en ella cosa impura,

Que mi cuerpo sea templo puro para guardar tu palabra,

Que salga de mi lo que no sea tuyo,

Que se quede tu amor y me infunda lo santo,

Que mis fallas me pesen, para limpiarme,

Pero sobre todo, que tu no me faltes.

Que tu consuelo me aliente, que tu palabra me salve,

Que tu amor yo aprenda y que tu mano me salve. Amén

 

 

 

9. JUDIT 2

Digan: “Alabado sea, glorificado Padre, que te acuerdas de tu pueblo y sobre él derramas bendición y misericordia. Que el enemigo no nos encuentre, que no sepa de nuestros planes de victoria, que no permitas Señor que caigan los tuyos.” Alabanzas darán al alto.

 

 

10. JUDIT 3

Le cantarán cánticos de súplica a la madre de amor. Entonarán día y noche salmos y plegarias. Pedirán así:

 

Madre se tu quien nos apoyas, se nuestro amparo celestial, guarda nuestra carne y nuestro espíritu del juicio final. Prepara el alma para el encuentro con el hijo, prepara a tus siervos ante el altar. Que no quede en nosotros mancha, que se haya borrado el mal. Alístanos para el encuentro con el Padre Celestial. Suplicamos cómo niños, tu ayuda maternal, para que no seamos sorprendidos ni llevados por el mal. Nuestra alma clama alabanzas y gozos en el altar y confiados descansamos en tu seno virginal. Se tu nuestra abogada, presenta todo ante  Jesús, que nos consuele Madre nuestra, tu calor y tu luz, peor no nos dejes solos a resistir este dolor. No nos dejes mendigando tu ayuda y tu amor. Madre de todo lo creado, doblegados ante ti, te entregamos nuestras vidas y te donamos nuestro “Si.” Si al corazón triunfante de Jesús, si al mandato del padre, si a entregar nuestras vidas, si a la súplica divina, si a abandonarnos en Cristo, si a llevar esta cruz, si a dejar al mundo, si a ser creaturas de tu luz.

 

 

 

 

11. JUDIT 4

Pedirás así:

 

Dios mío,

Que dónde haya vacío tu inundes el espacio.

Que dónde tenga yo duda, tu infundas verdad.

Que dónde reine el desorden tu nutras tu palabra.

Que dónde falte el aliento tu soples tu viento.

 

Dios mío,

Cuando yo tropiece, que tu me levantes.

Cuando esté confundido, que tu me sostengas.

Cuando todo sea desconocido que tu me alumbres el camino.

Cuando todo me falte que solo tu me sacies.

 

Dios mío,

Para combatir al maligno que tu me asistas.

Para sanar al perdido que tu me revistas.

Para ayudar a tus hijos que tu me conduzcas.

Y para llegar al cielo que tu seas mi brújula.

 

Dios mío,

Guarda mi puesto en el cielo.

Guarda mi alma del destierro.

Guarda mi vida para ti.

Guarda lo mejor de mi.

 

 

 

 

 

 

12. JUDIT 5

Padre amado, Padre de bondad,

Padre de misericordia, Padre bueno,

Padre omnipotente, Padre creador,

Padre reparador.

 

Mi Señor, mi roca, mi sustento,

Mi palabra, mi aliento, mi corazón,

Mi alcázar, mi escudo, mi guardia,

Mi defensor.

 

Señor de las alturas, Señor de los santos,

Ángeles y Arcángeles. Señor del universo.

Alabado y ensalzado en las alturas,

Bendecido eres por la creación.

Cada segundo que pasa es una alabanza a tu nombre.

 

Bendito eres, glorioso, perfecto y bueno.

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Nada está oculto ante ti, nada es desconocido,

Todo cobra sentido en ti y para ti.

Por ti mi alma vive, mi cuerpo respira,

Por ti asciende y trasciende todo,

cada espíritu movido por tu soplo.

Cada cosa perfectamente puesta en su lugar,

por ti y para ti.

 

Vacíame Señor, que salga cada gota de mi

hasta quedar vacía yo de mi y llena solo de ti.

Que mis pensamientos sean tuyos,

mis palabras las tuyas, mis acciones las tuyas,

hasta que me olvide por completo que algún vez existí.

Hasta que solo se mueva mi ser en ti y para ti.

Que sea yo una taza vacía y tu me des sentido y plenitud.

 

Porque solo así habré vivido plena,

Solo así llegaré a ti. Solo así habrá cobrado propósito

una vida tan insignificante como la mía.

 

Que tus maravillas obren en mi,

sin darme cuenta de ellas,

para solo gozarme en ti y para ti.

Que cada parte de Jesús eucaristía

Tome posesión de mi cuerpo y seas tu sinónimo de mi existir.

 

Padre hermoso, Padre bueno,

Padre lindo de amor y de verdad.

Padre de virtudes de sustento,

Padre fiel y de cumplimiento.

 

Cumple lo que quieras en mi,

para eso he nacido. Para servirte solo a ti

y a tu servicio hoy me entrego.

Abandono todo lo que fui,

para que solo quede lo que se te antoje

y lo demás salga de mi.

 

Que sea yo una taza vacía,

que tu vengas a llenar

y no quede ni una sola gota

De mi, para que solo viva, yo de ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

Padre del Universo

Mi vida no ha sido nada

Ni es nada significante,

Si no la vivo para ti.

Nada de lo que he recorrido

Ha merecido la pena

Pero aquí estoy afligida y arrepentida

Rogando de tu ayuda y misericordia

Borra de mí la basura, el fango, el mal.

Saca de mi todo espíritu inmundo

De egoísmo, de soberbia, pereza espiritual

Borra toda mi vida antes de hoy

Para que hoy se marque mi nacimiento

A una vida en tu servicio

Entregada y llevada por ti

Borra de mi todo vicio, borra mi mal

Y mi memoria. Para jamás caer otra vez

En ser eso que tú aborreces

Enséñame a amar, como tú amas

A hablar como tú hablas

A pensar como a ti te gustaría

A desear solo lo santo,

A pedir solo lo justo

A dar todo para recibir nada a cambio

A actuar como discípula tuya

Padre del Universo y dueño de toda verdad

Mi vida no ha sido nada

Hasta hoy que recibo tu verdad

Que de mí nunca se aparte

Prefiero morir que mirar atrás

 Te ofrezco mi lucha diaria

Para sanar todo mi mal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

13. JUDIT 6

14. JUDIT 7

 

No hay nada que pueda hacer su Padre si no me entregan su libre albedrio.  Aquellos que me aman, entregádmelo así.

 

Dios uno y trino, creador de cuanto hay

me has creado desde el principio

y has puesto en mi aliento y capacidad de actuar

me has dado libertad para escogerte y seguir tu caminar.

Me has dado voz para aclamarte

y con mi palabra darte un sí o un no;

Que en este día te escoja solo a ti, que yo opte solo por ti.

Que mi alma se incline, solo a hacer tu voluntad

y escoja yo solo el agradarte y alabarte y entregarte mi libertad.

Te retorno lo que me has dado para ser solo yo de ti

y jamás alejarme, ni extraviarme de ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

15. JUDIT 8

 

 

Sacas a el mal así: coge tu rosario y repite:

 

Un sellamiento, 3 Credos (de los Largos) y 1 Magníficat. Antes  de cada decena dirás:

Mi vida la entrego solo a ti  Dios del universo, uno y trino, excelso y glorificado, y al ser tuya solo viviré por ti, para ti  y en ti y así jamás caeré.

Orarás 10 veces”: Con el Padre, hijo y espíritu, con la ayuda de María Santísima madre mía y de la creación, obraré solo los designios del padre, hasta el final del tiempo, para alabarlo, glorificarlo y enaltecerlo solo a él”.

 

Repetirás al final “En esto creo, por esto vivo y en el todo lo lograré.”

Un gloria  harás  al final y te persignaras 3 veces  al finalizar cada decena.

Al final repetirás todas las 50 cuentas del rosario  diciendo lo siguiente. Despacio y en Voz alta.

 

“Todo lo puedo en Cristo que es mi salvador”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

16. JUDIT 9

 

Gloria a Dios en las alturas

Que pone sus ojos sobre mí

Y se compadece de mi miseria

Que enseña con mano fuerte y dulzura,

para ceñir a sus guerreros,

Que se ha dignado en mirarme,

Y  su mano esculpirme,

Su voluntad me  vuelve a moldear,

Para hacerme solo suya y a su agrado.

 

Gloria  a Dios en las alturas

Que sobre mi casa derrame sus gracias

Para hacer de mí y de mi familia

Un santuario en el desierto

Para aquellos sedientos del Alto

Para aquellos buscando un sendero seguro.

 

Gloria  a Dios en las alturas

Que se digna a poner  sus  manos sobre mí

Y me cubre de las tinieblas.

Me saca a salvo de las aguas agrestes.

Me lleva  a terreno alto, junto a su morada

Y promete mi salvación y la de los míos.

 

Gloria a Dios en las alturas

Que se compadece del pecador

Y  le entrega regalos celestiales

Para enamorarlo y llevarlo a Él.

Para que muchos sean salvos

Para que podamos abandonar este mundo

Y gozar de su presencia viva.

 

Porque solo tu señor conoces los corazones,

Solo  tú sabes que caminos debemos recorrer

Para llegar a ti.

Solo tú reformas lo desperdiciado,

Devuelves vida a lo muerto en el pecado.

Solo tú decides nuestro destino y permites nuestras pruebas,

para en todo alabarte y encontrar la solución.

 

Gloria a Dios en las Alturas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Misión Io – Eros